Habla Andrés Baiz
Sobrecogedora. Directa. Necesaria. Así es ‘Satanás’, la ópera primea del director caleño Andrés Baiz, quien hace nueve años prestó su servicio cinematográfico obligatorio en la tras escena de la trepidante ‘Bringing out the dead o ‘Vidas al límite’, de Martin Scorsese. Aquélla vez se encargó del trabajo sucio: traer y llevar cables.
Luego fue asistente de producción del extravagante y vanguardista plástico multimedia Matthew Barney.
Y ahora el enfant terrible dela filmografía colombiana acaba de culminar con éxito su gira por la Riviera francesa. Para empezar, ‘Satanás’ ganó los premios de Mejor película y Mejor actor (un impresionante Damián Alcázar) en el Festival de Cine de Montecarlo. Un hecho sin antecedentes en la cinematografía nacional. Y su corto ‘Hoguera’ no sólo hizo parte de la exclusiva y muy apetecida exhibición de la ‘Quincena de Realizadores’ del Festival de Cannes, sino que tras el boom que causó entre los ojos de los expertos asistentes a la cita más importante del mundo del celuloide, resultó convocado para los festivales de Huesca, España, y Sao Paulo, Brasil.
En Colombia, para rematar, la crítica no duda en calificar a ‘Satanás’ como una de las películas más importantes de la historia fílmica del país. Nada mal para quien de niño estuvo a punto de quedar ciego.
Un día me senté a leer la novela de Mario Mendoza y no sólo me la devoré sino que supe que era la historia perfecta para mi primera película.
¿Parece ser una mirada hacia la maldad interior?
Sí. Satán significa oponente interno. Es el guerrero que todos alguna vez tenemos que enfrentar. En unas ocasiones salimos airosos. En otras gana ese adversario. Es acerca de la dualidad de cada uno y de las manifestaciones destructivas de ese combate interior.
En Montecarlo ‘Satanás’ recibió el premio a mejor actor, ¿cómo llegó al mexicano Damián Alcázar?
¿Cuál fue la contribución fundamental de Alcázar?
Aportó un nivel actoral muy alto que hizo que el elenco se esforzara mucho más para estar a su estatura. Claro que su experiencia pesa mucho, pero comprobé que es un actor dedicado y creó un clima muy distendido dentro del equipo porque se comporta igual de bien con la persona que trae los tintos como con el productor de la película. Es un excelente ser humano y no se cree una celebridad.
¿Cómo fue el trabajo de adaptación de la novela?
Uno nunca termina de escribir el guión. Incluso durante el rodaje escribía, cambiaba, corregía, modificaba. Es un proceso infinito. Pero tenía que parar en algún momento.
¿Qué fue lo que más trabajo le dio a la hora de escribir el guión?
Reemplazar los diálogos y descripciones de la novela de Mendoza por imágenes y escenas que hablaran por sí mismas y por los personajes.
¿Su película es un thriller psicológico?
Siempre he dicho que es un drama psicológico. La película, a diferencia del libro, que es más abierto a los factores externos que alteran las personalidades de los protagonistas, está mucho más concentrada en los sentimientos y pensamientos de los personajes. Es una cinta que explora los conflictos internos de los protagonistas a través de imágenes que describen su comportamiento. La cámara, sin necesidad de diálogo, da cuenta de los detalles que rodean y definen a esos protagonistas.
Entonces, ¿parte de la clave era explorar el ambiente más cercano de los personajes?
Exploré el ambiente más cercano, más íntimo que rodea a los protagonistas porque es muy difícil convertir en imágenes sus sentimientos, no se puede materializar lo que pasa por la cabeza de alguien. Y como el mal está dentro de cada uno, no es que provenga necesariamente del exterior, había que mostrar que el desequilibrio va de adentro hacia afuera.
¿A qué responde la escena en la que el sacerdote coge a patadas a un mendigo?
No niego que es una escena provocadora. Medité mucho para incluirla. Pero creo que es una escena que hace reflexionar sobre quiénes somos por fuera y cómo somos por dentro. Si uno ve la escena anterior, el cura tiene una conversación con Eliseo, quien le dice que quiere barrer la suciedad humana que pulula por las calles. Y yo quería dar a entender que el sacerdote se contagia de la neurosis de Eliseo.
Sí. Creo que esa escena hace reflexionar sobre quiénes somos todos realmente. No importa lo que representemos en términos sociales. Somos humanos, seres complejos, padecemos algún grado de neurosis y contenemos algo de maldad.
¿Meditó sobre la segunda patada del sacerdote, la más violenta?
La pensé y la debatí mucho porque la segunda patada es la del alma, es la que se le salió, es la que se nos sale a todos en el momento menos pensado. Quiero significar que todos llevamos una fachada y que a veces reaccionamos de forma excesiva.
Pero los hábitos pesan…
Claro que una reacción violenta en una persona con hábitos es mucho más impactante. Lo que buscaba era que a pesar de los hábitos, un religioso también es un ser humano. Tan impredecible como cualquiera. Las patadas del cura son las que a veces se nos salen a todos.
Miden la crueldad de la sociedad en que vivimos. Y sus actos nos dicen algo sobre todos nosotros.
¿Qué circunstancias lo llevaron al cine?
Una fue consciente porque a los 13 años vi ‘Buenos muchachos’ de Scorsese, y descubrí que detrás de las cámaras había alguien que pensaba y tomaba decisiones. La otra fue inconsciente porque vinieron las operaciones que me hicieron en el ojo derecho y vivía preocupado porque pensaba que lo podía perder. Sufría de estrabismo. Entonces, imagínate a un amante del cine y con la amenaza de quedar sin ojos. Pero hace rato que superé los problemas de visión.
¿De qué manera se involucró para siempre en el cine?
Desde que mis padres, cuando era niño, me regalaron una cámara de video. Todo lo filmaba, a todas partes la llevaba. Armaba películas.
¿Hasta qué punto su niñez estuvo marcada por el cine?
Era muy cinéfilo. Las tareas las pintaba en vez de escribirlas. Cuando descubrí a Scorsese me di cuenta de que había otros países, otras vidas, otros mundos. Y de niño mis padres me regalaron una filmadora con la que registraba todo. Ahí comenzó mi amor por el cine.
¿Cómo fue su experiencia con el artista multimedia Matthew Barney?
El es mundialmente conocido por su serie de películas vanguardista Cremaster. Cremaster es un músculo del aparato genital masculino que mantiene suspendidos los testículos y permite su movimiento retráctil ante estimulaciones externas. Entonces, yo era su asistente de producción y hacía de todo.
Y lo que hizo Barney fue hacer un ciclo de cinco películas en las que muestra el proceso de ese músculo como un camino traumático.
También estuvo con Martin Scorsese, ¿en qué condiciones?
Estuve en el rodaje de
‘Bringing out the dead’ o ‘Vidas al límite’, y lo que hacía era llevar cables.
¿Qué hizo para ‘María llena eres de gracia’?
Participé en la producción y busqué locaciones.
La influencia del cine mexicano es decisiva en usted, ¿verdad?
Y, ¿qué tanto lo ha impresionado el cine argentino?
Es un cine más especializado, más cine arte, más concentrado y por su puesto que me gusta, pero el cine mexicano es mucho más universal, más masivo y popular. Creo que las cintas de los nuevos realizadores mexicanos como Alejandro González Iñárritu, Guillermo Arriaga, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón han mostrado una Latinoamérica de una forma auténtica, crítica, universal y muy nuestra.
¿De qué se trata su cortometraje ‘Hoguera’?
Ernesto, un hombre de familia acomodada que está pasando por una extraña crisis existencial, ha decidido prender una fogata gigantesca para celebrar su cumpleaños junto con su familia. ‘Hoguera’ es una meditación acerca de la libertad, la fragilidad del hombre y del pathos que habita en los núcleos familiares.
Está protagonizada por Germán Jaramillo, el mismo de ‘La Virgen de los sicarios’, es una personalidad muy respetada en Francia.
¿Qué impresión ha dejado en usted estos primeros premios de ‘Satanás’?
Los premios que ganó ‘Satanás’ en Montecarlo son para mí supremamente significativos porque sin ser los más importantes del cine europeo siempre serán los primeros de mi vida cinematográfica.
¿Visitó el Casino de Montecarlo?
Iba de smoking pero no me dejaron entrar porque iba en tenis.
Nació en: Cali, en 1975.
Estudios: Bachillerato en el Colegio Bolívar, Cali. De producción y cine en la Universidad de Nueva York.
Trayectoria: trabajó bajo la tutela del cineasta francés Rápale Nadjari, con quien produjo 4 cortos de terror. Fue crítico de cine para la revista LOFT. Y ha dirigido 6 cortometrajes, 3 videos musicales y un documental.
‘Satanás’ es su primera película.
1 Comments:
hola Jose Maria, que paso que no volviste a actualizar la pagina?. Siguele dando que escribes bacano!!!
Post a Comment
<< Home