Cinta de luto: Adiós al creador del Gótico Tropical

El último largometraje
de Carlos Mayolo
El histórico director caleño hizo del cine un medio para reflexionar, no sin ironía, sobre la trágica realidad nacional. Su cinta ‘La mansión de Araucaíma’ ya es un clásico del cine iberoamericano.
Carlos Mayolo salió muy tieso y muy majo el sábado por la mañana de su apartamento, que compartía con su amada Beatriz Caballero (la hermana de Antonio, el periodista anti imperialista) de la carrera quinta con calle 28, arribita de las Torres del Parque, a comprarse un tamal para el desayuno. Regresó al rato, lo dejó en la cocina y se acomodó en el sillón de siempre a leer el periódico. Y ya no se volvió a levantar. Un infarto dijo ¡corten! y se reventó para siempre la película del pionero del cine nacional de la segunda mitad del siglo XX. Sobre su escritorio se quedó el esbozo de un proyecto que acarició por años acerca de un colegio mixto en el que se practicaba la libertad sexual y era dirigido por unos profesores hippies.
El director caleño, fundador junto con Andrés Caicedo y Luís Ospina del legendario Caliwood, por allá en los años 70, se fue de la manera más discreta y sencilla.Paradójico adiós de alguien que vivió para la rebelión, como cuando en 1971 realizó el irónico y realista documental ‘Oiga Vea’, cuyo método de confrontación de la imagen y el sonido recogía los sentimientos encontrados que generaron los Juegos Panamericanos en Cali, un acontecimiento faraónico frente a un pueblo miserable.
Mayolo fue el iconoclasta que en 1977 estrenó el docudrama ‘Agarrando pueblo’, una burla a los documentales europeos que explotaban la pornomiseria de América latina. Fue tal la acogida, que la obra se cubrió de gloria en Europa, la mata de las producciones tremebundas que el cineasta atacaba.
Convencido de que el cine refleja el verdadero inconsciente del país, el progresista Mayolo se inventó los cine-foros que consistían en llevar películas a los sindicatos y empresas de Cali para rematar la sesión con debates que aumentaran la capacidad crítica de las masas.
Hijo de Jorge Mayolo, ingeniero eléctrico y de minas, y de Nydia Velasco, secretaria bilingüe, alguna vez le dio por estudiar Derecho por ser la única ocupación humanística que ofrecían las universidades. Pero su abuelo paterno, amante del cine y que proyectaba películas en el baño de su casa, más los recuerdos de Chaplin, de Buster Keaton y la Nueva Ola francesa lo torcieron hacia los terrenos del arte.
El primer fruto de su renovador estilo hilarante y crudo fue ‘Corrida’, una película sin texto y con música acerca de la muerte de los toros en las plazas y las botas militares. La única voz es la de Charlie Boy cantando un poema de Bertold Brecht.
Inconsolables tras enterarse de la noticia, los hermanos Ospina, Luís, el director, y Sebastián, el actor, reconocieron que se fue uno de los grandes, un gran amigo y una persona entrañable. Un hombre que rompió con un cine convencional y de corte mexicano para convertirlo en un medio para reflexionar sobre la trágica realidad colombiana.
Por eso es que su primer largometraje ‘Carne de tu carne’ representa una alegoría de la violencia en Colombia, sobre todo en el Valle del Cauca, en el que el incesto entre dos hermanos medios desencadena unas fantasmagóricas fuerzas del pasado que se apoderan de ellos y los convierten en caníbales y vampiros.
La anécdota, según relata Mayolo en sus memorias ‘¿Mamá qué hago? Vida secreta de un director de cine’, surgió de su deseo incestuoso con su hermana y de una evocativa historia familiar.
En su momento, la revista gringa de cine ‘Variety’ la calificó de “errática”, pero el director del grupo de teatro La Candelaria, Santiago García, le pronosticó que sólo iba a ser entendida veinte años después. Sin embargo, ‘Carne de tu carne’ fue declarada la mejor película nacional en 1983.
No sólo sangre, sudor, lágrimas y trabajo le costó a Mayolo cristalizar su imprescindible cinta. También le costó su moviola, su máquina de escribir y el escritorio de su abuelo.
Preocupado también por los amores imposibles de juventud, por esas pasiones que se deslizan a escondidas de los padres, Mayolo rodó ‘Aquél 19’, basado en un guión del escritor Umberto Valverde, historia sentimental en un barrio popular que termina en el suicidio de la pareja.
Decisivo en la definición de un nuevo rumbo para la cinematografía colombiana, Mayolo, a juicio de su amigo, el director y escritor Sandro Romero Rey, no sólo introdujo un lenguaje fresco, moderno y simbólico, sino que fue capaz de crear una serie de historias tan nuestras que terminaron incrustadas en el alma del cine latinoamericano.
Obsesivo admirador de Glauber Rocha, Luis Buñuel y Francois Truffaut, el caleño revolvió sus sueños y alucinaciones de infancia, las cocinó a la temperatura necesaria, ni muy fría ni muy caliente, y fundó el gótico tropical: un género de terror que en vez de desarrollarse en castillos y monasterio medievales, tiene lugar en las arruinadas haciendas del trópico.
Y basado en la novela de Alvaro Mutis ‘La mansión de Araucaíma’, Mayolo rodó su obra cumbre del mismo nombre, “ácida visión de las clases dominantes colombianas y su incorregible putrefacción”.
Luego de haber marcado una profunda huella estética y conceptual en la cinematografía nacional, el director saltó a la televisión para realizar ‘Azúcar’, una producción que cambió los cánones establecidos, pues se salió de los estudios para grabar en exteriores e hizo del relato un asunto más humano y visualmente más bello.
Luego vino ‘La otra raya del tigre’, tomada de la novela homónima de Pedro Gómez Valderrama, en la que Mayolo impuso su criterio para según él “hacer una historia bella, llena de poesía y música que refrescó las relaciones de la época (siglo XIX) en vez de esquematizarlas”.
Temido por los guionistas porque terminaba haciendo lo que le daba la gana, el loco se despidió en 1996 con ‘Hombres’, una comedia ética sobre el comportamiento de los sexos.
Jamás lo volverían a llamar al medio por incómodo y sincero.
En estado febril permanente, Mayolo sufrió de niño unas alucinaciones que sin duda influyeron en su cine. Ya de adulto, la fiebre tampoco cedió y entonces veía al mundo en toda su brutalidad.
A veces tanta lucidez le hacía daño y a sus 62 años tal vez se acordó de la impresión que le causó el primer cadáver que vio en su vida: el de San Francisco de Asís y del tamaño de una pantalla de cine.
Filmografía
Director:
Corrida (1965). El Basuro (1968). Quinta de Bolívar (1969).
Iglesia de San Ignacio (1970). Monserrate (1971). Oiga vea (1971). Cali de película (1972). Sin telón (1975).
Asunción (1975). Agarrando pueblo (1977).
Bienvenida a Londres (1978). Carne de tu carne (1983).
Cali Cálido Calidoscopio (1995).
Aquél 19 (1985).
La mansión de Araucaíma (1986).
Actor:
Pura sangre (1980), de Luís Ospina. Carne de tu carne (1983), de Carlos Mayolo. Aquel 19 (1985), de Carlos Mayolo. La mansión de Araucaíma (1986), de Carlos Mayolo. Mi alma se la dejo al diablo (Televisión) (1987), de Andrés Agudelo. Cobra verde (1987), de Werner Herzog. Inés de Hinojosa (Televisión) (1988), de Jorge Alí Triana.
Director de Tv:
Cuentos de espanto (1989). Azúcar (1990). La otra raya del tigre (1993). Hombres (1996).
En sus propias palabras
“Yo creo que la televisión cumple un papel entretenedor, pero nunca con el peso de una conciencia honesta y serena. El cine el es verdadero inconsciente del país y siempre estará abierto para hacer nuevas cosas, íntimas y más veraces”, tomado de ‘¿Mamá qué hago?, Vida secreta de un director de cine, de Carlos Mayolo.
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